lunes, 7 de noviembre de 2011
Stephen King
En el desierto vi una criatura desnuda, bestial,
que, acuclillada en el suelo,
tenía su
corazón
entre las manos
y comía de él.
Dije: ¿Es bueno, amigo?
Y él contestó: Es
amargo
..., amargo,
pero me gusta porque es amargo
y porque es mi corazón.
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